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Hola! Soy Mariano.

Tengo 32 años. Nací y crecí en Haedo, un lugar al oeste de Buenos Aires, donde nunca pasa nada pero se jacta de la fantástica tarea de haber construído la nave de fibra del Capitán Beto.

Futbolero, Hincha de Boca. Friolento. Curioso. Soñador, muy soñador.

Indeciso y contradictorio. Una vez me dijeron que la mitad de mi cerebro dice algo y automáticamente la otra mitad se le opone.

Elaboro teorías para todo, de escaso rigor científico y factible comprobación empírica.

No me gusta aburrirme, es lo que más odio en el mundo.

Lo que más amo es la música. Toco la guitarra (bien), el piano, charango y el cuatro venezolano (mal). Mi Beatle preferido es George. Pero suelo cambiar cada tanto, pues como ya les dije, soy un poco contradictorio.

Otra cosa que amo es caminar. Y por supuesto viajar. La simple y estúpida acción de ir de un lugar a otro, sin importar hacia dónde ni cómo, me provoca el placer más inmenso. El movimiento es libertad. Y la libertad es mi felicidad.

La Universidad de Buenos Aires asegura que me falta entregar una tesis para ser Lic. en Comunicación Social. Yo tengo mi posición al respecto.

Allá por el 2012, trabajaba como diseñador web en una empresa de sistemas dónde perdía gran parte del tiempo viajando mentalmente a través de Google Maps. ¿Quíen no lo hizo? A la mañana miraba los techos de Dakar, al mediodía los de París y por la tarde quizás me iba a una playa del caribe. Un buen día, sentado en mi oficina, decidí que no quería ver más el mundo en  la pantalla de mi computadora, renuncié a mi trabajo, tomé mis ahorros y salí a verlo con mis propios ojos.

Nunca imaginé lo que iba a suceder luego de dar el primer paso fuera de mi casa. Viajé durante 2 años por 20 países y 3 continentes. Conocí Europa, África y para rematarla, decidí volver recorriendo Latinoamérica a dedo. Visité más de 50 ciudades. Transité por 11 Aeropuertos. Me enfermé 4 veces. Leí 2 libros y medio. Nadé en 4 mares y 2 océanos. Escalé 2 montañas. Vi el desierto, la nieve, los bosques, la selva, ríos, cascadas, volcanes, islas del caribe, atardeceres soñados, salares y geisers. Pero sobre todo, conocí muchísima gente e hice un montón de amigos.

Todo era tan intenso y maravilloso que, como buen comunicador que soy (te lo dije UBA!), sentía que debía contarlo. Hoy por hoy me considero un viajero de profesión, nómade, fotógrafo y escritor de este blog que intenta ser una especie de catarsis, donde puedo compartir mis experiencias, anécdotas, miradas y reflexiones que se me van apareciendo en el camino.

Muchas gracias por llegar hasta acá. Se siente bien ser escuchado. Ahora te invito a que me acompañes, abras un post al azar, y te pongas cómodo, porque voy a llevarte a dar una vuelta por el mundo!